alimentacion y vida

El veganismo me enseñó a comer y el no veganismo me enseñó a agradecer

Artículo por Alejandro Duarte.

 

La flexibilidad en la alimentación, esencial para llevar una vida con equilibrio

 

Si en 2016 alguien me hubiera dicho que iba a llevar una dieta vegana, le habría dicho a esa persona que estaba loco. Mi pensamiento era: la carne es lo más rico del mundo, el pescado es una delicia, un buen pollito no me lo bajan y ¿qué decir de los lácteos? Podía sentarme a ver una maratón de Lost y comerme una pizza o muchas galletas y pasar su “sabor” con leche de vaca. No podía estar más desconectado de la vida, temas que hoy me mueven un montón como el bienestar y la salud  no podían interesarme menos. Tenía mis prioridades en otro lugar. Un lugar en el que mi vida había estado sumergida hasta el 2016. 

Pero, ¿Qué fue lo que pasó ese Agosto de 2016?

Tuve un diagnóstico de una “enfermedad autoinmune incurable”, esclerosis múltiple. Una condición que amenaza con quitarnos una de las cosas que no hace libres. El movimiento.

Recuerdo ese día como si fuese ayer. Evidentemente, mi vida se partió en dos pedazos y mi alimentación fue de lo primero que cambié; para evitar el desarrollo de una condición que, no le deseo a nadie y es por esa razón que la comida, juega, ha jugado y jugará un papel clave en un camino de sanación como el que elegí transitar. Vale la pena aclarar que, nunca me había interesado por la nutrición. Es más ni sabía que era un macronutriente y por consiguiente la proteína no estaba en mi radar. 

Casi que desde el primer día, sin exagerar, empecé a ocuparme de mi alimentación. Lo primero que hice fue empezar a comer para desarrollar mis células y tenerlas fuertes. Así fue como llegué a la charla de la Dra. Terry Wahls en la que ella comparte su testimonio de cómo se recuperó de una de las formas más agresivas de esclerosis múltiple, la secundaria progresiva (EMSP).

Viéndolo muy en retrospectiva, ese diagnóstico me ha enseñado cosas importantes y me ha regalado algo que no sabía que tenía, pero que desde ese momento ha salido a relucir en mi vida. Me refiero al amor propio; el pilar principal que me motivó a llevar una dieta vegana por más de 3 años.

Pero veamos esa historia. 

 

Llega el veganismo

 

Un buen día (o buena noche, para ser exacto), estaba quedándome dormido en mi cama y a mi cabeza llegó un mensaje CLARÍSIMO. 

¿Por qué estás comiendo muerte? Si lo que necesitas generar es VIDA, algo que tus células piden vida a gritos y no les estás dando eso. 

Fue uno de esos mensajes reveladores y llenos de poder, así que, literalmente, al día siguiente empecé a adoptar una dieta basada en plantas, un estilo de vida y una forma de comer de la que me ENAMORÉ. 

Llevé esta forma de comer por más de 3 años, fue un lapso donde aprendí un montón de cosas. Cada vez me enamoraba del poder de sanación que tiene la comida, en especial de aquellos alimentos que provienen de la tierra. Intrigado por todo lo que iba “descubriendo” en este camino, comencé en 2017 a estudiar health coaching, en 2018 empecé mi podcast y a día de hoy, he tenido la inmensa fortuna de grabar más de 90 episodios con personas que están haciendo cosas maravillosas para impactarle la vida a los demás de una manera positiva. 

Claramente, al inicio de esta nueva forma de comer quería que todos llevaran este estilo de vida. “Si a mi me ha ido bien y me siento mucho más tranquilo y en paz conmigo, ¿qué podría hacer por otra persona?”

Ese era mi pensamiento, hoy entiendo que no todos podríamos llevar un estilo de vida vegano. Si bien es cierto que llevar una alimentación libre de crueldad animal puede llegar a ser muy saludable, hay que saberla llevar, hay que entenderla, hay que educarse bien y hay que tomarse este “cambio” con la mayor seriedad posible. 

La proteína, la fibra, los carbohidratos, los omegas y las grasas hay que entenderlas, quererlas e implementarlas no como grupos alimenticios o macronutrientes, sino como lo que son: información para tu cuerpo, vitalidad para ti y gasolina para tu alma. 

 

Se va el veganismo 

 

Como ya te dije antes, los mensajes para mi no son nada extraños. Si con un mensaje llegué al veganismo, pues lo más normal hubiese sido que con otro de estos mensajes mi dieta basada en plantas hubiese llegado a su fin. 

Pues resulta que así fue.

Un día estaba meditando en mi casa y cuando regresé de esa meditación el mensaje fue clarísimo. Alguien (o algo) me “dijo” carne. Minutos después (no le pongo más de media hora) estaba en la sala de mi casa, haciendo ejercicio y de repente vi la mesa del comedor de mi casa servida con PLATOS DE PESCADO. 

Claramente la vida me estaba queriendo decir algo, lo había hecho con dos señales muy claras. Señales que no estaba dispuesto a ignorar y con las que estaba dispuesto a fluir. 

Consciente de que en mi próxima comida iba a comer proteína animal, estuve todo el día con esa sensación de: “Voy a terminar con el veganismo” y eso, sumado a que tuve un día lleno de reuniones que hizo que comiera nada. 

Llegué nuevamente a mi casa en la noche y al momento de hacerme la comida saqué un pedazo de trucha del congelador, evidentemente me sentí rarísimo mientras lo cocinaba. 

 

Rompiendo paradigmas personales

 

En ese momento sentí como derrumbaba ciertos paradigmas. Durante el tiempo que estuve vegano, mi vida se fue acoplando a un nuevo “deber ser”. Ese día de diciembre de 2019 sentí y vi como terminaba con algunas creencias, que pensaba que iban a estar por siempre. 

Desde ese día me he “dedicado” inconscientemente a acabar con paradigmas que tenía arraigados en mí en torno a la alimentación. Acompañándome al origen que dio lugar a esta etapa.

El primero, y el más evidente: sacar el pescado del congelador.  Durante tres años nunca supe lo que era cocinar un animal para después comerlo.

Seguidamente, prender la estufa, precalentar la sartén y poner el pescado a cocinar. 

Llegado el momento de comer, llegó el último paradigma, que para muchos será una banalidad, pero para mi no lo fue. Me refiero a sacar un cuchillo y usarlo. No utilizaba este cubierto para cortar hacía muchos años, y hacerlo inevitablemente generó un nuevo cambio en mi. 

Desde ese día, cada vez que me como un pedazo de proteína animal le agradezco a ese ser por haber dado su vida para alimentarme, para sanarme y para regenerar mi cuerpo. No lo hago en piloto automático como lo hacía unos años antes. Hoy lo integro y busco hacerlo conscientemente.

 

Entendí que la flexibilidad es parte esencial de la vida

 

Por primera vez tuve en mi una poderosa definición de la Esclerosis Múltiple, en su más pura esencia, esta condición es rigidez MÚLTIPLE, algo que conscientemente estaba despidiendo ese día. Quería dejar de lado la rigidez. Estaba buscando conscientemente, ser más flexible. 

Hoy entiendo la vida como algo plenamente cambiante, no por el hecho de “ser algo” hoy, significa que vaya a ser lo mismo mañana. Puede que sí, puede que no. Ahí en esa flexibilidad ocurre la vida.

Todo en la vida es movimiento y todo movimiento debe ser flexible, debe darse con naturalidad. Si cambian los celulares año tras año, ¿por qué uno no puede hacerlo? ¿Acaso hay algo que lo impide? ¿Acaso definirse como vegano, vegetariano, keto, paleo, basado en plantas, crudivegano es para siempre? Cuando la vida cambia, todo cambia y las cosas más mágicas (lo digo con conocimiento de causa) empiezan a suceder. 

 

“El veganismo me enseñó a comer y él no veganismo me enseñó a agradecer. Dos elementos claves en la vida, que trascienden más allá de entender la comida como un grupo de macronutrientes”

 

Si tu llevas una alimentación natural, sea cual sea, cumplas con unos requerimientos básicos, agradezcas, incluyas más comida de la tierra en tu plato, no tendrás que preocuparte por el origen de la proteína que consumas. 

En mi caso fue algo parecido. Por ejemplo, si quiero y busco mantener “óptimos” mis niveles de hierro, puedo hacer dos cosas: comer hígado (lo hago aproximadamente una vez a la semana) o comer legumbres germinadas y potenciar su sabor y absorción con vitamina c. Estos dos alimentos, si bien son ricos en proteína no son lo único que tienen. Tanto lo vegetal como lo animal  los componen diferentes nutrientes y en el caso de la proteína podemos verlo con claridad, así que te invito a ver la alimentación como un todo y no solamente como un grupo de macronutrientes. 

 

La vida mejora cuando le metes más flexibilidad y cambia radicalmente cuando tu forma de comer (repito, sea cual sea) no está limitada. 

 

Es por eso que no busco definirme con nada, ni soy vegano, ni paleo, ni omnívoro, ni nada. Simplemente soy un ser humano que quiere estar en paz consigo mismo y eso es lo que hago día a día.

Quisiera dejarte la invitación a que vivas así; sin definiciones, ni camisas de fuerza que te cuides, que hagas lo mejor para ti y que veas la comida como información que independientemente del origen de la proteína (animal o vegetal) que consumas lo hagas porque es lo mejor para ti y comulga con tu ser. 

 


 

Alejandro Duarte

Alejandro Duarte es emprendedor, health coach y podcaster con un objetivo claro en su cabeza; impactar su vida y la de los demás de una manera positiva. A través de unos cambios muy conscientes y constantes de hábitos de vida (alimenticios, espirituales y de estilo de vida) ha logrado manejar una condición como la esclerosis múltiple que ha sido una de las maestras en su vida.

Con su empresa Polo a Tierra, su podcast y sus asesorías de coaching trabaja constantemente para cumplir con su propósito de vida, impactar positivamente su vida y la de los demás. 

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3 comentarios en «El veganismo me enseñó a comer y el no veganismo me enseñó a agradecer»

  1. Sarah Lucia Palacio Velez

    Muy interesante todo lo que dices y enfocas la alimentación hacia la salud natural de cada Ser… sin etiquetas de dietas.
    Te felicito Alejandro por todo lo que estás logrando al cambiar a una vida más sana y positiva
    Compartiré esta importante información que con generosidad compartes

  2. Hola Alejandro!
    Gracias por tu comentario, es supremamente valioso y compartimos muchos puntos contigo, de hecho quisiéramos compartirte este artículo https://blog.superfuds.co/cuerpo-y-mente/carnismo-creian-que-el-veganismo-era-extremista/ Uno de nuestros grandes retos como marca es escuchar a las personas y conocer las posturas que los motivan a cambiar el mundo y ser felices, en Superfüds creemos que cada aporte funciona si hay coherencia con nosotros y el planeta. Que se trata de estar presentes y tomarla suave. Hay mucha desinformación, tienes mucha razón, por eso abrimos este espacio, para compartir opiniones y abrir conversaciones como la que surge en este momento ¡Por eso la importancia de tu comentario! El veganismo se ha puesto tan de moda que se desdibuja la línea entre la persona que lucha y trabaja por el cuidado de los derechos de los animales y la persona que no come carne… Nos encantaría escuchar más sobre ti y tus ideas, si te interesa compartir tu opinión en forma de un artículo en nuestras plataformas nos encantaría oírte y darte el espacio dentro de nuestro lectores, te dejamos un contacto [email protected]! Te mandamos un abrazo Alejandro

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