Mujer, ¿qué aguacate escoges ser?

Hoy, 8 de marzo, día de la mujer, quiero invitarlas a comportarse como aguacates. Pero no como cualquier aguacate, sino como aguacates orgánicos y australianos. Sé que podrán estar pensando: ¡se enloqueció Juliana! Pero les prometo que todo tendrá sentido en un rato. 

 

Si frecuentan superfüds, intuyo que son mujeres que compran conscientemente y que saben -más o menos- el valor de un aguacate, y cómo este cambia cuando es cosechado responsablemente. Les cuento que una de estas frutas en Colombia cuesta entre $1000 y $3000 pesos, mientras que aquí en Australia puede llegar a los $8000 e incluso más si es orgánico. ¿Y por qué? por el valor agregado que le dan en el país a este alimento, a la mano de obra y a los productos que siguen estándares ejemplares de cultivo. Es así como la misma fruta es concebida como oro, dependiendo del lugar donde se muestre o distribuya.

 

Yo, como muchas otras mujeres, alguna vez me he sentido como aguacate colombiano y no australiano.  Toda mi familia ha sido negociante: mis papás y mi hermano siempre han tenido empresas y están inscritos en el discurso de la rentabilidad y la independencia. Cuando llegó el momento de escoger una carrera, llevaba estas expectativas en mí como un gran peso y estudiar psicología, “una de las profesiones peor pagas”, se sentía como una carga que me angustiaba. Al final terminé eligiendo psicología y administración, sintiendo en muchas ocasiones que me estaba equivocando y fracasando. Es más: me impactó mucho el día que le conté a un primo sobre mi decisión, y él se limitó a decirme: “no te vayas a salir de administración”. 

 

Sin embargo, después de vivir en Australia un año, he sentido todo lo contrario. Aquí la salud mental se considera sumamente importante y los profesionales en psicología son vistos como piezas claves. Incluso, hay algunos que ganan igual o mejor que los abogados altamente cotizados. Mi idea con esta analogía no es la de impulsar a las mujeres a que abandonen los lugares donde viven. Por el contrario, no solo se trata de mostrar una necesidad de cambio de paradigmas en Colombia y en otros países frente a temas de inclusión y estereotipos; mi propósito es hacer visible cómo nosotras mismas podemos elegir a las personas ante las que nos exponemos. Esto, debido a que existen momentos en los que nos hemos sentido menos, posiblemente porque nos estamos equivocando en los jueces que escogemos. 

 

La pertinencia de este cuestionamiento la evidenciamos al preguntarnos: ¿Cuántas veces nos sentimos infravaloradas por opiniones de otros? Muchas, pero ¿cuántas veces elegimos y examinamos conscientemente las personas de quienes aceptamos criterios? Pocas. 

 

Cuando entendí esto, empecé a buscar espacios y personas donde la psicología fuera vista de otra manera. También decidí ser más selectiva frente a las opiniones que aceptaba, e incluso me atreví a formular las mías, aunque chocaran con las de mi familia. Fue así que con mucho valor creé serenamente.co, mi propio proyecto fuera de lo tradicional y valorado en casa. Este es un espacio digital de psicología y filosofía donde con herramientas e información valiosa, ayudo a adolescentes y adultos jóvenes a disminuir sus estados de ansiedad, a la vez que construyen su identidad. Allí propongo retos para conectarse con el presente y cursos para planear el futuro de manera sensata, siguiendo etapas estructuradas que trabajan con el inconsciente.

 

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Si no hubiera confiado en mis sueños y me hubiera quedado sin intentarlo, tal vez estaría estudiando derecho… que no está mal, pero estoy segura que no se compara con la alegría despertarme a hacer mis tareas del día. La semana pasada, en la comunidad de jóvenes de la página hablábamos de las etiquetas sociales que interiorizamos, y cómo éstas se pueden volver prisiones mentales que impiden el cambio. En respuesta a uno de los posts, alguien escribió: “Juli, quiero trabajar en una guardería, pero mi hermano dice que eso no se ve bien en la hoja de vida”. Este ejemplo es muy especial, pues es una opinión de alguien que se ama y respeta. Sin embargo, esto no significa que por esa razón se deba tomar como una verdad no analizada.

 

Cuando nos guiamos sin poner en duda cómo nos catalogan o lo que nos sugieren, podemos frenar fácilmente nuestros deseos. Atrevernos a pesar de no sentirnos valoradas es difícil, ya que no queremos defraudar o sentirnos menos, eligiendo un proyecto de vida poco valorado por la sociedad que nos rodea.

 

Este texto es especialmente para todas las mujeres que estemos pasando por algo similar, para que comprendamos que no tenemos que “dejar de ser aguacates” apagando nuestros sueños porque nuestro ambiente nos rechace o nos haga sentir menos… que a veces lo único que necesitamos es cambiar el lugar donde nos presentamos y las personas de quienes aceptamos juicios y reclamos. Por eso hoy invito a las mujeres a que contemplen la idea de ser “aguacates australianos” y conscientemente busquen espacios que reflejen y valoren el tesoro que tienen para entregarnos. 

 

Por mi parte puedo decir que emprender en mi sueño me llena más que la supuesta seguridad de un oficio “más valorado”. En redes pretendo compartir ideas que nos ayuden a cuestionarnos y a visibilizar las posibilidades que tenemos en nuestras manos, no solo para mujeres, sino para cualquier persona que desee despertar su potencial como ser humano. Si necesitas ayuda para identificar tu sueño o encontrar la forma de cumplirlo y respetarlo te invito a que nos encontremos en serenamente.co donde te comparto herramientas para alcanzarlos y en julianalondono9 para entretenerte y pensarte un rato.


¿Si pudieras cenar con alguien para preguntarle por su vida a quién escogerías? Esa es tal vez la pregunta más difícil que le harían a personas como a mí, que vivimos con más curiosidad que vergüenza. Mi nombre es Juliana Londoño y soy de esos seres extraños que le hablan a desconocidos en la calle para saber de sus decisiones de vida y que van a bibliotecas por placer para investigar sobre la mente humana. 

Ese deseo natural de saber hizo que ahora estudie no una, sino dos carreras: psicología y administración, y que además escriba diariamente en periódicos y blogs sobre todo lo que aprendo. Se ha vuelto un ciclo natural en mí: investigar, escribir y compartir, pues disfruto muchísimo ayudando a otros a comprenderse y seguidamente a transformarse. Confío en que la vida puede ser más tranquila cuando nos conocemos y nos entendemos, incluso he evidenciado cómo hay ideas y prácticas que son útiles para lograrlo, al menos para mí las palabras y el conocimiento han sido el mejor medio que hasta ahora he encontrado.

Instagram: serenamente.co y julianalondono9

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