el cerebro tambien corre juan camilo quintero

El cerebro también corre

Nunca es “demasiado tarde” para adquirir hábitos saludables y no existen fechas específicas para entrar a una vida de bienestar. Muchas veces no sabemos cómo empezar o cómo mejorar nuestra alimentación. Casos como los de Juan Camilo nos encantan, pues en superfüds hay espacio para todös, ¡hasta para los que recién empiezan una vida de bienestar!

Por: Juan Camilo Quintero H.


¿Alguna vez has sentido que no te gusta el ejercicio? ¿Que admiras a aquellas personas disciplinadas que son capaces de madrugar a practicar algún deporte? ¿Que los que le encuentran gusto a hacer deporte -después de los 40- es porque son ebrios rehabilitados? Bueno, pues quien escribe era de esos.

Si bien desde el colegio practiqué -sin éxito- una gran cantidad de deportes, nunca me caractericé por la constancia. Sin embargo, siempre me ha gustado la actividad física: fútbol, ultimate, tenis, natación, basket, gimnasio, bicicleta -que también fue mi transporte por años-.
¿Me lesioné? Ja. Perdí la cuenta. Pero ni siquiera eso fue un obstáculo…


¿Correr? Pfff…


Pon atención: de todos los deportes que podría practicar, hubo uno que siempre critiqué: correr. Yo decía que eso no servía para nada; que era monótono; que quienes lo practicaban eran personas fastidiosas, con sus publicaciones de tiempos y medallas en redes sociales.

Pero el tiempo me enseñó que era un odio proyectado desde la incapacidad de intentarlo. O desde el miedo. Fue así como el paso de los años vino cargado de pragmatismo, y un día decidí empezar.


Huir del sedentarismo


¿Coincidimos en que, durante la cuarentena de 2020, la gran mayoría de personas empezó a hacer ejercicio “autodidacta” como locos? Bien, yo fui uno de ellos. Para esa época, por circunstancias del destino me encontraba en Cartagena: lejos de familia, amigos, totalmente solo. Y en las condiciones más extremas -playa, 8:00 a.m.- empecé a correr.

Volví, y qué cansancio. Qué dolor en todo lado. ¡Qué calor! Y además, qué hueso. O como dirían en el argot de mi tropical entorno: “cule’ vaina jopo”. Eso, sumado a la impaciencia que me impedía ver resultados a los dos días de haber empezado.

“Difícil no es comenzar. Difícil es crear un hábito”


¿Qué anda mal?


Impaciencia, y mala alimentación: receta para el desastre. Después de pasar más de seis meses en Cartagena, y convencido que solo corriendo con el inclemente sol mañanero me iba a ver más fit, volví a Bogotá.

Pero me reencontré con mi familia y amigos, que quedaron impresionados DE LO GORDO QUE ESTABA. “¡No estoy gordo! Traigan una pesa” dije… Para no caer en detalles, estaba rayando los 100 kilos. Y ahí entendí que tenía que mejorar la alimentación, sí o sí. Y como por arte de magia, apareció Superfüds.


Superfüds


Por muchos años negué los beneficios de la comida saludable. No sabe a nada, es cara, no se consigue fácil, nunca sería vegetariano… Eso era lo que me repetía una y otra vez. De nuevo, el pragmatismo: voy a probar una hamburguesa vegetariana. ¡Qué cosa tan rica! De verdad, no lo podía creer, y eso que no soy de exagerar. Buscando opciones donde pudiera encontrar alternativas de ingredientes saludables, llegué al Instagram de Superfüds.

¿Con qué me encontré? De entrada, una página que tiene una onda bastante extraña, que cautiva al cliente y lo acerca a un mundo extenso -muy extenso-, que lo hace querer comprar todo lo que ve. Picantes, granolas, congelados, snacks, jabones… ¡Me faltó sueldo para tanta cosa!

El cambio


Entonces, ¿qué hice? Pues compré la granola de Ö-lab, los picantes de Melinda’s (ayy!), los waffles de pandeyuca de Alcagüete, las papas Monterojo, las pastas de Kibo, los geles Going… y empecé a armar menús alrededor de todo este tipo de productos. El efecto fue casi que inmediato. Te recuerdo, yo no soy de exagerar. La combinación entre la alimentación, el ejercicio, y una mente positiva puesta al servicio de superarme cada día más, resultó en bajar casi 15 kilos, y corriendo -a la fecha- cuatro medias maratones y una maratón.

El que odiaba correr, ja… ¡el mismo! Claramente, no hay una fórmula mágica para alcanzar un estado de bienestar. Lo que sí puedo decir, es que los productos que encontré en Superfüds tuvieron un papel supremamente fundamental, sumados a un cambio de mentalidad y de hábitos. Mis piernas suman muchos kilómetros, mi cuerpo me lleva a cruzar metas, pero el cerebro también corre.



juan camilo quintero urbano

Soy Juan Camilo Quintero H. Me dedico a la planificación urbana, y eso es lo que me permite comprar todos los meses en Superfüds. Por pasión, elegí la peor forma de sufrir: dos equipos de fútbol.
Poco a poco se me ha vuelto una adicción inscribirme a carreras, y también me
intereso por la fotografía análoga.

0 Shares

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.