Cocinera, gastrónoma, pero sobre todo: mujer

Desde pequeña he tenido un gran interés por la cocina, principalmente porque crecí junto con la mejor cocinera del mundo, mi abuela materna. Sus preparaciones han reunido a mi familia por años, desde fechas especiales hasta un almuerzo casual los domingos. Verla cocinar con tanto amor y generosidad, me enseñó que la cocina, más allá del acto de transformar alimentos es un acto de servicio a los demás. Esa pasión desinteresada por darnos cariño a través de la comida, es la misma que me incentivó a hacer lo mismo por los demás. Con toda seguridad todos tenemos en nuestro círculo familiar una mujer: ya sea madre, abuela o tía, que al pensar en sus preparaciones nos trae una sensación de confort, de hogar. 

 

Gracias a mi abuela, decidí aprender por mi cuenta a cocinar, y luego, cuando llegó el momento, tomé la decisión de estudiar la gastronomía profesionalmente. Sin embargo, no fue fácil. Verán, soy hija de dos médicos especializados y de familiares con profesiones “normales” o “tradicionales”; como decía mi papá, que soñaba con que alguna de sus dos hijas siguiera sus pasos.  Según él, tenía que estudiar una carrera profesional o si no, iba a morir de hambre. Esto puede sonar alarmante para algunos, pero entiendo su preocupación como padre, que quiere que su hija estudie una carrera más tradicional; aunque si me preguntan, yo diría ¿qué más tradicional que transformar alimentos, no? 

 

¡No hay carrera más tradicional que la de seguir los pasos de tu abuela en la cocina!

 

Finalmente pude convencerlo y me inscribí a la carrera. Cuando empecé, podía sentir cómo se abría el mundo a mis pies, y es que resulta que cocinar no es sólo transformar alimentos. Es toda una historia, es la recopilación de saberes y haceres que se han ido transmitiendo por siglos. Me sentía en modo esponja; dispuesta a absorber todo los nuevos conocimientos que pudiera.

 

Emocionada e inmersa en este nuevo mundo gastronómico, pasé de iniciar mi carrera en primer semestre, a buscar prácticas para poder graduarme en un abrir y cerrar de ojos. Luego de una ardua búsqueda y de no saber qué querer hacer, el destino me presentó una oportunidad que me iba a cambiar la vida sin saberlo: una práctica en un restaurante en la Isla de Barbados. Nunca olvidaré cuando le comenté a un compañero de esta oportunidad. Lo primero que me dijo fue: “tienes que tener los pantalones bien puestos, porque trabajar en una cocina siendo mujer es muy difícil”. 

 

¿La cocina no es para las mujeres?

 

Y así fue. Trabajar en una cocina no es un trabajo fácil, extensas horas de trabajo, suena y es agotador; pero, ¿por ser mujer? ¡No lo creo! Somos tan capaces como cualquier hombre. Es interesante pensar que las mujeres siempre hemos tenido un puesto en la cocina y responsables de ejercer diferentes labores del hogar. Sin embargo, para algunos, la mujer en una cocina profesional no es catalogada como chef, sino como cocinera. Incluso, como lo mencionó en su momento mi compañero: “muy difícil”.

¿Por qué en un hogar, para alimentar a una familia no es difícil y en una cocina profesional, sí? 

 

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Durante mi experiencia en la carrera y en mi práctica en Barbados, pude evidenciar lo berracas y competentes que somos las mujeres — aunque no es que tuviera alguna duda de ello… ¡para nada! Las Chefs de mi Universidad, mis compañeras de estudio, hasta con las que tuve el placer de compartir una cocina profesional en la isla, me confirmaron que somos capaces de lo que nos propongamos. Pongo como gran ejemplo una de mis inspiraciones más grandes: Leonor Espinosa quien es Chef y creadora de Leo; el primer restaurante colombiano en entrar a los mejores restaurantes del mundo.

 

Siendo sincera, sí tuve mis dudas y miedos sobre trabajar en una cocina profesional en un país diferente, con una cultura e idioma distintos al mío. Es normal sentir miedo, al fin y al cabo somos humanos y lo importante es no dejar que estos se interpongan en nuestras metas. Barbados, fue una experiencia que me abrió los ojos totalmente y siempre estaré agradecida con la vida y todos aquellos que me ayudaron a que esto fuera posible. Me ayudó a redireccionar mis metas y a soñar en grande; tanto con mi carrera profesional como con mi blog.

 

Arias Food Blog, más que un blog de cocina

Arias Food Blog, es el resultado de mi emoción de estar aprendiendo nuevas técnicas y preparaciones durante la carrera, y la necesidad de compartirla de alguna forma. Instagram era la plataforma indicada para hacerlo. Todo esto, sin tener idea alguna de cómo funcionaban las redes sociales, un “influencer” o un “foodie”. 

 

A medida que fui experimentando con nuevas recetas, aprendiendo acerca de la alimentación intuitiva e inspirándome en otras creadoras de contenido, fui rompiendo esquemas que yo misma había creado y que sentía que la sociedad me había impuesto. Gracias a todo este proceso, pude darle otro gran propósito a la cocina. Además de ser un acto de servicio para los que nos rodean, también es un acto de servicio para nosotros mismos. Es una gran forma de demostrarnos amor y de honrar nuestro cuerpo a través de lo que consumimos. Así mismo, me di cuenta que la cocina es una gran herramienta para construir una relación sana con nuestro cuerpo y poder mantener un estilo de vida saludable y balanceado sin restricciones. Este autodescubrimiento y nuevos aprendizajes que ponía en práctica, me ayudaron a darle el toque más importante que le hacía falta a mi blog: un propósito. 

 

Arias food blog pasó de ser una cuenta de recetas a un espacio en el cual mi propósito es transmitir la importancia del consumo consciente tanto para nuestro cuerpo como con nuestro entorno, por medio de la elaboración de recetas y próximamente talleres de cocina.  Demostrar que llevar una alimentación saludable no tiene que ser aburrido, monótono e insípido; y más importante aún, ésta debe ser sostenible en el tiempo, es decir hay que disfrutarla. Todo se trata de un balance; no hay comida que engorda o adelgaza, mala o buena, limpia o sucia, es comida al fin y al cabo y todo depende del uso que le demos. Pienso que verlo desde ese punto de vista es muy liberador y es lo que comparto en mis redes: porque no debes restringir probar toda la diversidad y abundancia de alimentos por la que estamos rodeados. 

 

Así mismo, el poder conectar con otras creadoras de contenido ha sido una parte importante este proceso en redes, ya que podemos ayudar mutuamente y unirnos para colaborar y crear juntas. Esto ha sido una experiencia muy gratificante. Cada vez veo que hay más creadoras como yo, que suben contenido valioso concientizando a las personas sobre el bienestar integral, alimentación saludable, estilo de vida, feminismo, deporte, entre otros. Es muy interesante y provechoso que hablen de estos temas desde su perspectiva, estudios y/o vivencias, ya que nutren la plataforma de información para empoderar a las mujeres y que trabajemos juntas en ser nuestra mejor versión. 

 

Así que, aquí estoy hoy para decirte que sí se puede, que eres capaz de todo lo que te propongas, recuerda que eres cocreadora de tu realidad. Sueña en grande y que el cielo no sea el límite.

 


Si eres de los que cree o piensa que para llevar una vida saludable, hay que medir porciones, comer de forma monótona e insípida, estás a punto de descubrir y aprender algo nuevo. Sí, has leído bien. ¿Y si te demuestro que puede ser todo lo contrario?

Hola, mi nombre es Maria Camila Arias Marthe, pero prefiero que me llamen Camila o Cami. Nací en el año 1998 y vivo en Bogotá, Colombia. Soy gastrónoma de la Universidad de La Sabana y creadora de Arias Food Blog, un espacio en donde comparto mi gran pasión por la gastronomía y un estilo de vida saludable y balanceado.

Facebook: Arias Food Blog

Instagram: Arias Food Blog

Página Web: www.ariasfoodblog.com

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4 pensamientos en “Cocinera, gastrónoma, pero sobre todo: mujer”

  1. Este es solo el comienzo de tu larga carrera y yo que tuve el placer de conocerte te puedo asegurar que no imaginas cuán grande puedes llegar a ser. Que Dios te bendiga siempre y sigue así te quiero y mucho ah y si el cocinar es un arte que no todos manejamos jjjjj

  2. Soy testigo de la veracidad de este artículo, he visto el desarrollo, crecimiento, evolución y creación de Cami como gastrónoma y cómo mujer. Doy fe de la seriedad y compromiso personal y profesional con que Cami investiga, experimenta y prueba todo, cada detalle, cada ingrediente y sus efectos, antes de publicar sus recetas, comentarios y artículos.
    Si les sorprende que esta chica tan joven pueda aportar este tesoro … aún no han visto nada! Hay mucho más en ella para compartirnos e ilumináramos!

  3. Hermoso. Simplemente Hermoso. Y como mujer, Lloro. Porque, de entre tantas que una hace y sostiene, es hermoso que de vez en cuando, a una le digan esto.

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